jueves, 13 de noviembre de 2014

TP EVALUATIVO: "CONSTRUCCIÓN DE LA REALIDAD DESDE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN"

Requerimientos:

Fecha de entrega: 17/11/14
Grupo de hasta 5 estudiantes



Aclaración: las respuestas deben ser enviadas a través del formulario de contacto. 

ACTIVIDADES:


1   1 -   Leer el siguiente texto y posteriormente ver el capítuo de Los Simpson: "Homero el Malo".

 Realidad, irrealidad y medios
"Realidad e irrealidad de los medios de comunicación", Daniel Innerarity


 Que vivimos en un mundo de segunda mano es un hecho que se lo debemos fundamentalmente a los medios de comunicación. Es una ingenuidad pensar que tenemos un acceso inmediato al mundo, por experiencia propia. A nada que uno reflexione, cae en la cuenta de que incluso lo que tenía como una experiencia inmediata individual está mediada por los esquematismos y plantillas de los medios de comunicación. La mayor parte de lo que creemos saber es, en última instancia, algo de lo que hemos oído hablar, algo que nos ha sido contado, cuya verdad se sostiene por la confianza en instancias, autoridades, testigos y expertos. Es interesante subrayar esta circunstancia porque generalmente no sabemos gracias a qué sabemos lo que sabemos.

La sociedad sólo puede conocer el mundo a través de los medios de comunicación (si excluimos ese mundo cercano, privado, que cada uno puede conocer inmediatamente). Incluso cabe afirmar que ni siquiera estamos en condiciones de separar el saber que tenemos a través de los medios del saber que hemos adquirido por experiencia personal. Por supuesto que hay un círculo vital personal sobre el que se sabe sin haberlo leído en el periódico. Pero no puede uno orientarse en el espacio público sin el saber que se obtiene a través de los medios. Y probablemente tampoco pueda ya ni siquiera aislarse una esfera privada del saber auténtico que procede de la propia experiencia contra la influencia de los medios. Así pues, la realidad es para nosotros realidad mediática, es decir, mediada, mediatizada. Cada vez hay menos cosas que podamos experimentar de primera mano en un mundo regido por la división del trabajo y que gracias a los medios se ha hecho global, por lo que necesitamos de los medios para informarnos acerca de él. Construimos nuestra imagen del mundo a partir de unos rumores que ya no se transmiten en la comunicación oral, como en las culturas tradicionales, sino a través de los medios.

Pero con ello el concepto de realidad no se hace superfluo, llegando a adquirir unas connotaciones especiales e incluso un atractivo particular; en los procesos comunicativos de la sociedad contemporánea se muestran con mayor riqueza los procesos complejos en los que la realidad se configura. La realidad únicamente se puede definir a partir de las observaciones y remite constitutivamente a símbolos y ficciones. Los medios no describen una realidad exterior sino que ellos mismos son autores en un campo social de fuerzas en el que influyen y por el que son influidos.

Por eso no tiene mucho sentido acusar a los medios, genéricamente, de manipulación. Los medios no están para afirmar cómo es la realidad “en sí”, sino cómo es vista por otros. Los medios no informan de lo que pasa sino de lo que los demás consideran importante. No se refieren primordialmente al mundo sino a sí mismos. Tal vez la ilustración más elocuente de ello sea el modo como se practica actualmente la política, que es una actividad cada vez más intransitiva. La política únicamente reacciona a su transmisión en los medios. La construcción mediática de la realidad ahorra a los políticos el contacto con la realidad. En lugar de observar el mundo, los políticos observan cómo son observados por los medios. Los medios les permiten un vuelo sin visibilidad.

Un caso particular de esta autoreferencia del sistema comunicativo lo constituye la cuestión del deseo, suscitado por los propios medios, de una realidad no mediatizada. La realidad construida por los medios suministra una nostalgia de realidad “autentica”. En paralelo con esa realidad de los medios, engañosa, artificial y escenificada, crece también la exigencia de una realidad que se caracterice por la autenticidad, la naturalidad, la corporalidad o la espontaneidad, pero que aumenta justo en la misma medida en que precisamente los medios tratan de simular esas propiedades y provocan la resistencia contra ellos mismos.

Los medios no manipulan en el sentido vulgar de tomar partido, sino que más bien esquematizan los acontecimientos con los que se ha de contar, estabilizan las alternativas, construyen el ámbito de lo que resulta posible. Su éxito consiste en prefigurar la aceptación social de los temas, con independencia de cuál sea la posición que se adopte respecto de ellos. Los medios proporcionan algo así como la materia prima sobre la que se configuran las realidades en las que vivimos, los asuntos sobre los que tenemos que opinar, las comunidades con o contra las que tenemos que identificarnos. Los medios no están preparados para saltar en cuanto algo acontezca sino que tienen la tarea de transmitir permanentemente algo, aunque no pase nada (porque los políticos están de vacaciones o no hay partidos de fútbol). Karl Valentin señalaba una vez lo asombroso que era que en el mundo ocurriera exactamente lo que cabía en los periódicos. La causa de esta exactitud estriba en que, de alguna manera, los periódicos determinan qué es lo que pasa e incluso “cuánto” es lo que tiene que pasar.

Los medios tienen la función, mediante su oferta de temas, de establecer una realidad común como trasfondo: una realidad conocida, que en la comunicación y en la interacción con otros pueda ser tácitamente presupuesta, compartida por todos los que participan en la comunicación. Uno puede referirse a las noticias del día, los programas de televisión, las figuras del cine o las tendencias de la moda y dar por supuesto que los demás entienden de qué se habla. Los medios producen una cierta memoria, que consiste en que pueden darse por supuestos determinados presupuestos acerca de la realidad sin necesidad de justificarlos o establecer un consenso explícito. La fortaleza de ese trasfondo es tal que funciona incluso como referencia inevitable en aquellos discursos que pretenden distinguirse de la opinión dominante o determinar cuál es la verdadera realidad.

La gran pregunta que entonces se plantea es qué pasa con nuestra libertad. Y la respuesta remite a entender que los medios de comunicación se imponen de un modo análogo a como la moda configura el deseo o como obliga la publicidad. Los medios no necesitan imponerse absolutamente, ni generan consensos universales; lo que hacen es asegurar una realidad de referencia. Uno puede opinar lo que quiera de esos temas, pero precisamente de esos y no de otros. Se acepta cualquier opinión con tal de que permanezca dentro de ese marco temático de referencia. Que casi todo el mundo sepa de qué se habla en los medios no significa que piensen lo mismo; incluso las actitudes originales, las desviaciones, presuponen una misma referencia inteligible. Para desviarse de lo común hay que conocer esa realidad de referencia y en este sentido nunca se escapa completamente de la realidad construida por los medios de comunicación.

Video: Los Simpsons: Homero el malo




2-En el capítulo que vimos de los Simpsons “Homero el Malo”, ¿Qué crítica se le hace a los medios de comunicación?

3-Homero, en una parte del capítulo menciona “La TV tiene razón, la TV siempre tiene razón”. ¿Por qué creen que dice esto?

4-¿Qué crítica se le hace a los medios de comunicación a través del  presente capítulo de esta serie?

5-Con respecto al texto “Realidad e irrealidad de los medios de comunicación”, ¿Porqué afirma que vivimos en un mundo de segunda mano? Ejemplificar.

6- ¿A que se refiere esta frase: “Los medios proporcionan algo así como la materia prima sobre la que se configuran las realidades en las que vivimos, los asuntos sobre los que tenemos que opinar, las comunidades con o contra las que tenemos que identificarnos”?


7-¿Enumerar grupalmente 15 aspectos de la realidad que ustedes conocen desde los medios de comunicación?

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